sábado, 22 de octubre de 2011

¿Cambiaría en algo su respuesta si el paciente tiene capacidad intelectual disminuida y quien solicita el tratamiento es el tutor? (Pt. I)

Primero se debe empezar por analizar el caso clínico desde un punto de vista del examen clínico y su complementación respectiva con los exámenes solicitados que podríamos considerar básicos para evaluar en profundidad el caso. Luego de eso, si nuestro diagnóstico señala que no hay razones biológicas que justifiquen la decisión de acceder a lo solicitado por el paciente (o en este caso el tutor), le explicaremos las vicisitudes que resultarían al ejecutar su petición.

De ser un paciente limitado la respuesta no cambiaría en lo absoluto. Pues los principios que rigen nuestras decisiones ante un caso clínico son los mismos para todos y en todas las circunstancias. No estaríamos respetando la Ética de Mínimos, que se considera básico en el deber ser, si realizáramos lo que el tutor solicitara, pues el principio de Justicia no se respetaría.

El principio de Justicia señala que se tiene la obligación ética de dar a cada cual lo que le corresponde (según su necesidad)[i] y al acceder a lo solicitado no se estaría respondiendo a una necesidad, pues no hay un móvil de tipo funcional ni biológico que motive al paciente.

Sin duda que la solución pasa por realizar una rehabilitación de tipo protésica de los dientes ausentes, por razones funcionales y en cierta medida cosméticas (aunque haciendo la salvedad de que no es lo fundamental del caso, es más bien consecuencia de devolver la función).

Luego de todas las valoraciones realizadas se le presentan a la paciente, o al tutor en este caso, varias opciones de tratamiento, empezando por el que la evidencia considerada como el ideal hasta el más básico, pero que cumple con el objetivo propuesto. A partir de este punto estamos respetando el principio de autonomía (i), pues damos la posibilidad de escoger y valoramos las opciones tomadas por el paciente.



[i] Dra. María Angélica Torres-Quintana, Dra. Macarena Miranda V., Dr. Fernando Romo O. Bioética y Odontología General. Revista Dental de Chile 2009;100 (2) 32-37

Honorarios Odontológicos

Para muchos Odontólogos es muy difícil poder relacionar el procedimiento prestado con el honorario cobrado y viceversa, ya que son muchas las variables involucradas y además porque pareciera que muchas veces los honorarios son fijados más bien en base a una “herencia histórica” más que a una determinada lógica (2b). Por esto, antes que el Odontólogo se plantee y pregunte cuanto debe cobrar por sus servicios, es importante que se pregunte por qué, cuándo y cómo ha de cobrar (2a), para que así a continuación pueda hacerse la pregunta de cuánto corresponde cobrarle a los pacientes que vaya a atender.

Con respecto a la primera pregunta, de por qué cobrar, la respuesta más inmediata que se viene a la mente es que cobramos porque necesitamos pagar nuestros gastos y cubrir nuestras necesidades personales.

El Dr. Holder, considera al paciente como un cliente ya que éste viene en busca de un servicio electivo. Por otra parte, considera que un odontólogo cobra no sólo para pagar sus gastos sino también porque ha hecho una inversión importante, (como fue la instalación de la clínica, en donde recalca que “ese mismo dinero que podía haber estado en el banco ganando intereses...se encuentra invertido en equipos cuya única función es prestar servicios odontológicos”), que debe ser rentable porque para él la odontología representa su forma de vida de la cual debe recibir una remuneración justa por el trabajo prestado. En el fondo al paciente se le vende nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestra dedicación profesional.

La mayoría de nosotros ha estudiado odontología por varias razones entre las que podemos destacar, el servicio y trabajo con las personas, el gusto por el área biológica y científica, por las opciones laborales que permite y además por ser en general una profesión bien remunerada, dado que su estudio implica una gran dedicación de tiempo y capacidades. Es por esta razón que pese a que nos agrade y gratifique el hecho de trabajar con gente y ayudarla a resolver sus problemas, se hace imperioso y necesario costear nuestro esfuerzo, tiempo y dedicación, aparte por supuesto de los materiales que nuestro trabajo requiere.

Luego nos preguntamos cuándo debemos cobrarle a nuestros pacientes y la respuesta vendría a ser cada vez que prestamos el servicio que anteriormente hemos tasado y dado por ende un precio , teniendo mucho cuidado con aquellos pacientes que muchas veces tienen problemas para pagar y que pueden dejar de asistir a la clínica dental. El Dr. Holder cobra de manera anticipada a aquellos pacientes que recibirán un tratamiento de gran costo y que va a requerir mucho tiempo clínico . Nosotros consideramos que si bien hay que tener cuidado con pacientes que no paguen sería justo también para ellos poder ir pagando a medida que el tratamiento va evolucionando, y no necesariamente antes de realizarlo.

La última pregunta que nos debemos hacer es cómo cobrar . El cómo cobrar es un punto muy importante ya que muchas son las veces en que debemos, en conjunto con nuestro paciente, determinar cuánto le va a costar el tratamiento a realizar para que luego no halla problemas al minuto de cobrar, estableciendo así de antemano los costos del tratamiento . El Dr. Holder dice claramente que “si el precio de exigirle una cuota inicial es perder al cliente, es un precio muy barato, que vale la pena pagar para ahorrarse un dolor de cabeza” . Estamos de acuerdo con este último punto debido a que si un paciente no puede pagar la primera cuota, difícilmente podrá costear el resto. También consideramos que debemos ser sumamente claros con el paciente en cuanto a la forma y fechas de pago.

Después de haber analizado las 3 preguntas anteriores, podemos recién hacernos la pregunta de cuánto cobrar, y más que el resultado exacto del valor por nuestras acciones y servicios nos preguntamos de qué forma y en base a qué podemos calcular nuestros honorarios.

Lo primero a calcular son los costos fijos (considerando dentro de éstos lo que son los equipos, el agua, luz, lugar físico, etc.) y luego calcularemos los costos variables . Dentro de estos costos variables debemos considerar tres aspectos: el tiempo empleado, la dificultad del procedimiento y la calidad del servicio . Así una vez analizado los costos variables y los costos fijos podremos obtener el costo total , que otorga el mínimo necesario para poder funcionar.

Los honorarios en Odontología se pueden fijar de 3 formas:

1- Tarifa fijada por el colegio de cirujano dentistas, que formó una unidad clínica odontológica (UCO) que cada año se reajusta según el IPC y tiene un valor de $ 9500 para el año 2002, donde cada acción vale un número de UCO. Por ejemplo una amalgama simple vale 1.5 UCO

2- Por tarifas referidas a otros odontólogos: opción más cómoda porque no nos obliga a realizar ningún cálculo, pero no es sin embargo la más adecuada, pues no sabemos si realmente cubre nuestros gastos y necesidades.

3- Determinación propia de costos, según instrumento hora/odontólogo: donde la consulta debe generar mensualmente los ingresos suficientes para cubrir el total de costos fijos, vale decir, la depreciación del equipo y retorno de la inversión, lo que tiene un costo equivalente a la suma de todos estos conceptos, divididos por el numero total de sesiones mensuales que realizaremos, dándonos así el costo sesión. Además debemos tomar en cuenta el tiempo empleado en sesiones de un tratamiento y considerar también el costo en insumos para lo cual se debe conocer la cantidad de prestaciones que es posible realizar con dicho material. Así la determinación de aranceles en base a costos requiere identificar los costos fijos, la depreciación, el costo alternativo del capital invertido más el costo de los materiales.

Arancel/honorario = (costo sesión x N° sesiones según tratamiento ) + costo de materiales

Según el Doctor Oreadi, los honorarios deben fijarse según el tiempo empleado, la dificultad del procedimiento y la calidad del servicio.

1-. EL TIEMPO EMPLEADO .

Existen variantes relacionadas con el factor tiempo como la experiencia del profesional, sus habilidades mentales y manuales, la ayuda del personal auxiliar, el carácter más o menos difícil del paciente, la dificultad del procedimiento, el nivel de calidad del servicio, etc.

Si nos basamos en un promedio de todas esas variantes el tiempo necesario para realizar un procedimiento convencional puede ser estimado, sin embargo la variación entre odontólogo y odontólogo puede ser enorme. Esto sin contar la calidad del tratamiento que puede variar enormemente, lo cual está directamente relacionado con la duración del tratamiento realizado. (2b).

¿Tendría cada odontólogo que cobrar lo mismo por cada procedimiento? .

Eso no sería lógico, sin objetar que la diferencia en los honorarios aplicados al mismo procedimiento tiene que basarse en razones legítimas y de peso. .

De la misma manera como existen "costos" diferentes en otros artículos (autos, ropa, etc.), también el tratamiento odontológico presenta "honorarios" diferentes.

Algunos profesionales delegan al personal auxiliar ciertas funciones o partes de un procedimiento y por lo tanto existe ya una variante en el tiempo utilizado para el mismo procedimiento.

Es necesario dividir el tiempo "clínico" en categorías:

- El tiempo total empleado para cada procedimiento, incluyendo el dedicado al control de las infecciones en el consultorio, el tiempo de demora en la acción de la anestesia aplicada, etc.

- Las "partes" del procedimiento en las que el odontólogo debe de estar presente.

- Las "partes" del procedimiento en las que solamente el cuerpo auxiliar y no el profesional debe de estar presente.

Toda vez que el profesional debe de estar presente en el consultorio aumenta el costo de un procedimiento, mientras que aquellas funciones que cumplen las auxiliares deberían disminuirlo (esto sin olvidar que el sueldo de esas auxiliares debe ser aumentado).

Como ejemplo, el solo hecho de delegar funciones protésicas como toma de impresiones para modelos de estudio, la preparación de provisionales y la prueba en boca del mismo, cementar provisionalmente y remover los restos de cemento, etc, puede reducir el tiempo del odontólogo hasta en un 50%.

La calidad sigue siendo la misma pero se reduce el costo del trabajo protésico.

Mientras más funciones delegamos, más tenemos que reducir los costos.


2-. LA DIFICULTAD DEL PROCEDIMIENTO

Consideremos dos procedimientos distintos: un tratamiento de conducto monoradicular y una obturación de amalgama. El tiempo utilizado puede ser el mismo pero los honorarios del primero muchas veces triplican los del segundo.

¿Se justifica esto si nos basamos en una mayor o menor dificultad?

Si la respuesta es "no" tendríamos que revisar y reajustar estos dos honorarios.

Si les decimos a varios odontólogos que hagan una lista de los 5 procedimientos más "difíciles" lo más probable es que no todos estén de acuerdo.

Esto sin contar que algunos procedimientos presentan más riesgos que otros, lo que aumenta, entre otras cosas, el stress y la ansiedad del profesional.

Los Honorarios tienen que reflejar la dificultad de un procedimiento y la "escala de dificultad" tiene que ser decidida por un grupo de profesionales de mucha experiencia.

3.- LA CALIDAD DEL SERVICIO

Una alta calidad del tratamiento odontológico es bastante común en la mayoría de los odontólogos, pero no hay duda que se podría hacer una "mejor" Odontología. (2b).

¿A cuál colega escogería usted para que le practicara a un miembro cercano de su familia lo siguiente: la exodoncia quirúrgica de un tercer molar impactado en posición horizontal, la colocación de seis unidades protésicas de canino a canino en el maxilar superior, la endodoncia de un segundo molar superior, la colocación de seis o más implantes en el maxilar inferior y la confección de su respectiva prótesis fija?

La calidad es la que difiere. .

Aquellos Odontólogos que han sido entrenados para prestar un "alto" servicio por haber cursado un post-grado, el haber ejercitado la profesión por muchos años o que han demostrado una mayor y mejor calidad, ciertamente merecen cobrar honorarios más elevados.

También existen aquellos odontólogos que utilizan los mejores (y más costosos) materiales, equipos y personal muy bien entrenado y eficiente para obtener una mejor calidad en sus tratamientos, mientras que otros compran materiales más económicos y no invierten en equipos más modernos y actualizados, enviando sus trabajos protésicos a laboratorios que cobran menos por los mismos trabajos.

También existen aquellos profesionales que se mantienen constantemente actualizados subscribiéndose a Sociedades Científicas, leyendo artículos, asistiendo a cursos de mejoramiento profesional, Congresos, etc. y todo esto les otorga la posibilidad de mantenerse al día y ofrecer un mejor servicio.

La mayoría de los Honorarios no consideran la "calidad del servicio prestado" o las "calificaciones" del Odontólogo.

Para el Doctor Oreadi la forma más justa de determinar los honorarios es de la siguiente manera:

Se sugiere que cada uno de nosotros dedique algunas horas en algún lugar tranquilo y sin ser molestado o interrumpido para hacer lo siguiente:

- Hacer una lista de todos los procedimientos que efectuamos.

- Calcular el tiempo total dedicado a cada uno de ellos (nuestro tiempo, y el de nuestras auxiliares), y la "diferencia" si el procedimiento es realizado enteramente por el odontólogo.

- Asignarle a cada procedimiento un grado de dificultad de 1 (el menos difícil) a 10 (el más difícil).

- Comparar nuestro nivel (refiriéndonos a la calidad de nuestros procedimientos) con otros colegas y asignarle a esa calidad un valor, empleando la misma escala de 1 (menor calidad) a 10 (mayor calidad).

- Determinar cuánto nos cuesta cada minuto (entrada bruta anual dividida por el número de minutos trabajados en 1 año).

- Determinar la entrada por cada minuto (el honorario cobrado por cada procedimiento dividido por el número de minutos empleados para realizarlo).

- Basados en el tiempo utilizado, la dificultad y calidad del tratamiento, ajustar nuestros honorarios (algunos aumentarán y otros se reducirán).

- Incorporar un mayor número de personal auxiliar y utilizar un mayor número de unidades, lo cual disminuye los costos y produce mayores ganancias.

Si la paciente vive en Vitacura o en La Pintana, ¿variaría el valor del mismo tratamiento?

Si, el valor del tratamiento varia; porque dentro los parámetros que se consideran para establecer el valor de una prestación se encuentran a quellos que son fijos y variables

Lo primero a calcular son los costos fijos (considerando dentro de éstos lo que son los equipos, el agua, luz, lugar físico, etc.) y luego calcularemos los costos variables . Dentro de estos costos variables debemos considerar tres aspectos: el tiempo empleado, la dificultad del procedimiento y la calidad del servicio . Así una vez analizado los costos variables y los costos fijos podremos obtener el costo total , que otorga el mínimo necesario para poder funcionar.[i]

Por lo expuesto anteriormente y de acuerdo a la pregunta los costos fijos serán mas elevados en una consulta ubicada en Vitacura en comparacion con una ubicada en La Pintana; siendo los costos variables iguales.

Link recomendado sobre utilidades en odontología:

http://www.costosenodontologia.com.ar/otrosautores/zosi2.html



[i] Addison-Smith, Sebastian et Al. “trabajo de Honorario” Facultad Odontologia, Universidad Mayor. 2003. http://www.odontochile.cl/trabajos/honorarios.html#bibliografia

El realizar las exodoncias; ¿constituiría un acto de Mala Praxis?

Praxis, como característica de las profesiones contemporáneas, es un modo de acción calificado por un agente responsable e informado por una teoría. Se trata de un saber hacer y cuándo hacer, lo que lleva a la prudencia, que es la máxima virtud de las profesiones.

El termino mala praxis médica se ha acuñada para señalar conductas impropias del profesional frente a una paciente, que no siguen las normas que señalan la Lex Artis Medica, pero no hay aquí un error de juicio, sino que, o la actuación del médico que esta en posesión de conocimientos y habilidades no ha sido diligente, o este ha actuado con impericia e imprudencia frente a una situación clínica para la cual no está capacitado. Este tipo de conducta médica constituye un error médico inexcusable, el médico debe responder por esta conducta inapropiada.

Nadie puede permanecer ajeno a la bioética, porque ella determina una praxis sanitaria e involucra unos comportamientos que someten a prueba al sistema de valores que opera en la sociedad[i].

De acuerdo con lo anterior, la Mala praxis involucra cualquier acto o acción médica-odontológica que viole alguno de los principios de la bioética, en especial aquellos pertenecientes al nivel 1 (no maleficencia y justicia) 1. Ejemplos de mala praxis son trabajos de mala calidad o las prácticas no éticas.

En este caso lo que yo haría sería:[ii]

- Estudiar el caso (confección de una ficha clínica correcta, un diagnóstico adecuado y una formulación de un plan de tratamiento adaptado al paciente).

- Explicar el plan de tratamiento de forma clara y acotada. Lo cual queda estipulado en un consentimiento informado, incluyendo la conservación de las piezas, ya que son fundamentales para un mejor pronostico protésico.

- Si el paciente aun persiste en su deseo de extracción de las piezas remanentes, yo como tratante le informo que no estoy dispuesto a realizarlas, ya que no existen bases científicas ni clínicas que respalde dicha acción, además de ir en contra del principio ético de “No maleficiencia.” Lo que constituiría una mala praxis por parte mía.



[i] TORRES-QUINTANA, María Angélica y ROMO O, Fernando. BIOÉTICA Y EJERCICIO PROFESIONAL DE LA ODONTOLOGÍA. Acta bioeth. [online]. 2006, vol.12, n.1 [citado 2009-07-30], pp. 65-74. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-569X2006000100010&lng=es&nrm=iso. ISSN 1726-569X

[ii] Cely Galindo, Gilberto, S. J.Bioética para odontólogos: no basta ser un buen odontólogo fundamentalmente hay que ser un odontólogo bueno. Univ. odontol;25(56):41-44, jun. 2005.

¿Existe un dilema ético en este caso?

Claramente existe un dilema ético en este caso, ya que el plan de tratamiento que propone la paciente atenta su propia salud dental así como contra los principios bioéticos que conocemos.

En nuestro actuar profesional nos regimos por cuatro principios bioéticos básicos: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia. El principio de autonomía es un principio de respeto a las personas que impone la obligación de asegurar las condiciones necesarias para que actúen de forma autónoma, se relaciona directamente con el consentimiento informado. El principio de no maleficencia se refiere a abstenerse de realizar acciones que puedan causar daño o perjudicar a otros. El principio de beneficencia señala la obligación de actuar en beneficio de otros, promoviendo sus legítimos intereses y suprimiendo los perjuicios. El principio de justicia se centra en tratar a cada individuo de manera apropiada con la finalidad de disminuir las situaciones de desigualdad en todas sus esferas (biológicas, social. económica, cultural, etc).

Los principios bioéticos además están jerarquizados los principios de no-maleficencia y justicia son, de algún modo, independientes del principio de autonomía y jerárquicamente superiores, porque obligan moralmente siempre, incluso contra la voluntad de las personas[1].

En este caso en particular se considera maleficencia extraer piezas dentarias que con un tratamiento periodontal adecuado pueden permanecer en boca sin problemas. Por lo tanto el principio de no maleficencia de no extraer dichas piezas prima por sobre el de autonomía de la paciente que se traduce en querer extraer dichas piezas motivada por razones estéticas, el querer sus dientes “derechitos”.

Los cuatro principios bioéticos se dividen en dos escalones. El primer escalón es donde se postula la mayor exigencia del “bien común” sobre el “bien particular” de la autonomía. En el segundo escalón, el principio de la beneficencia no es enteramente separable del de autonomía. La no maleficencia expresa, por otra parte, el criterio universal de hacer bien a todos no haciéndoles el mal, mientras que la beneficencia proporciona un concepto de bien que parece referirse, en la concepción del autor, a un bien particular. Por eso ese bien particular está densamente adherido a la autonomía. El primer escalón, o nivel 1, constituido por no maleficencia y justicia, viene a representar una “ética de mínimos”: lo básico exigible para dar carácter ético al acto médico o sanitario y siempre un verdadero deber. Beneficencia y autonomía comprenden el nivel 2, y cuando siguen al nivel 1 convierten el acto médico en una “ética de máximos”, transformando la acción de cumplir el mero deber en satisfacción del paciente (en felicidad). El primer nivel es exigible por el derecho, el segundo sería específico de la moral. El nivel 1 sitúa el acto médico ante un deber universal –de universalización–, el nivel 2 en un rango de exigencia ética mayor pero de particularización. Estos principios proporcionan al quehacer odontológico un conjunto de valores que establecen parámetros para la mayor parte de los aspectos de las evaluaciones del profesional. 1

Por lo tanto en este caso en particular debemos abocarnos ante todo a proporcionar una “ética de mínimos” donde priman los principio de no maleficencia y justica, que se traducen finalmente en no hacer lo que la paciente quiere porque ello atenta contra su propia salud oral, pero que nuestro trato y ejecución del plan de tratamiento alternativo reflejen justicia con respecto a sus condiciones biológicas, sociales, económicas y culturales entre otras.

Al continuación una presentación de dispositivas relacionadas con el tema.


BioéTica En OdontologíA (Exam)

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[1]Torres-Quintana M, Romo F. Bioética y Ejercicio Profesional de la Odontología. Acta Bioethica 2006; 12


¿Cuál es el rol de la Ficha Clínica en este caso?

El rol de la ficha clínica en este caso es proveer un testimonio documental de ratificación y/o veracidad de declaraciones sobre actos clínicos y conducta profesional.

Se debe realizar la historia clínica de forma adecuada y eficaz, respetando la coherencia interna de ésta para poder llegar a un diagnóstico adecuado que permita proponer las opciones de tratamiento pertinentes.

En tales circunstancias la historia clínica es el elemento que permite la evaluación de la calidad asistencial, tanto para la valoración de la conducta del médico como para verificar si cumplió con el deber de informar en forma clara y responsables sobre todas las posibilidades de tratamiento existentes y sus respectivos pronósticos. En este caso es muy importante discutir y explicar todas las alternativas de tratamiento conjunto con el paciente para que éste pueda tomar la mejor opción de tratamiento de manera responsable e informada.

También debe quedar estipulado que el tratamiento solicitado por el paciente no se realizará, ya que se estaría transgrediendo el principio de no maleficencia.

Si se revisan distintas alternativas de tratamiento y el paciente se niega a recibirlo, se deberá pedir al paciente que firme un documento donde exprese explícitamente estar informado de las alternativas de tratamiento propuestos y que rechaza cada uno de ellos.

jueves, 20 de octubre de 2011

¿Es legal negarse a atender a un paciente?

Hay que diferenciar entre negarse a atender un paciente y negarse a hacer lo que quiere el paciente. Sería ilegal negarse a atender, ya que el profesional estaría siendo negligente (no realizar acciones tiendo los conocimientos y destrezas pertinentes). No se puede dejar al paciente solo, y si la patología que presenta sobrepasa su conocimiento, se debe derivar a un profesional más capacitado, pero incluso ese acto constituye una forma de atención.

Un profesional puede negarse a hacer lo que el paciente quiere que le hagan, ya que la persona que ha adquirido conocimiento y capacitación es el dentista (1) y no el paciente. Si lo que desea el paciente implica realizar un acto irresponsable o no indicado, es más prudente y ético negarse a hacerlo, ejerciendo entonces el principio de Justicia y No Maleficencia (principio de los básicos) (1, 2).


A continuación les dejo una presentación en diapositivas que resulta interesante para este tema. Está enfocada en el ámbito médico, pero puede ser útil también en nuestro trabajo:



Obligatoriedad de Atender Al Paciente